Porche de cristalera diáfana

En el interior, no escatimaron esfuerzos para adaptar la vivienda a los tiempos actuales. Comenzaron por ganar unos metros cerrando el porche con una cristalera diáfana, que baña de luz lo que ahora es el comedor. Y lo que antes era el salón comedor quedó convertido en un salón con dos ambientes: uno más familiar, organizado en torno a la chimenea de mármol travertino, y otro que recrea una atmósfera de biblioteca de principios de siglo, presidido por unos sillones tapizados en cuero viejo, que Leonor y Javier rescataron del desván de unos amigos. En la planta baja, los muebles de estilo colonial ayudan a mantener el aroma de tradición que envuelve toda la casa.

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